Antes de realizar un alisado, hay una pregunta que debería hacerse cualquier profesional: ¿el cabello está realmente en condiciones de recibir este servicio?
No todos los cabellos responden de la misma manera a un alisado. El estado actual de la fibra capilar, los tratamientos químicos anteriores y su nivel de resistencia son factores fundamentales que deben evaluarse antes de elegir un producto y comenzar el procedimiento.
Por eso, realizar un diagnóstico capilar antes de un alisado no es un paso opcional: es una parte fundamental del servicio profesional.
En este artículo de Alisados Malú te contamos qué aspectos observar para evaluar el estado del cabello y cuáles son las principales señales de alerta.
¿Por qué es importante realizar un diagnóstico capilar antes de un alisado?
Un alisado es un servicio químico que puede modificar la estructura y las propiedades del cabello. Si la fibra ya se encuentra debilitada por procesos anteriores, aplicar un nuevo tratamiento sin realizar una evaluación puede aumentar el riesgo de quiebre, pérdida de elasticidad o daño en la fibra.
Por eso, antes de pensar en qué alisado utilizar, primero hay que determinar en qué condiciones se encuentra el cabello.
Un buen diagnóstico permite conocer:
- El estado general de la fibra.
- El nivel de resistencia del cabello.
- Su elasticidad.
- Su porosidad.
- Los antecedentes químicos.
- La presencia de decoloraciones, tinturas o alisados anteriores.
- Las zonas más sensibilizadas.
- Si el cabello puede tolerar el procedimiento o necesita un tratamiento previo.
1. Observá el estado general del cabello
El primer paso es observar el cabello tanto visualmente como al tacto.
Prestá atención a su apariencia, textura y comportamiento.
Un cabello saludable o con buena resistencia suele mantener una estructura más uniforme y responder mejor a la manipulación.
En cambio, algunas señales pueden indicar que la fibra está sensibilizada:
- Puntas extremadamente secas o quebradizas.
- Cabello que se rompe fácilmente.
- Textura excesivamente áspera.
- Frizz acompañado de una fibra muy debilitada.
- Pérdida importante de elasticidad.
- Zonas con diferente nivel de daño.
- Cabello que se siente demasiado fino o débil.
Estas señales no deberían ignorarse antes de realizar un servicio químico.
2. Evaluá la elasticidad
La elasticidad es uno de los aspectos más importantes dentro del diagnóstico capilar.
Un cabello con buena elasticidad puede estirarse y recuperar gran parte de su forma sin romperse.
Cuando la fibra está demasiado sensibilizada, puede presentar una elasticidad deficiente o, por el contrario, comportarse de manera excesivamente elástica y débil.
Por eso, es importante observar cómo responde el cabello durante la evaluación y no basarse únicamente en su apariencia.
El cabello puede verse relativamente bien y, aun así, estar sensibilizado internamente.
3. Observá la porosidad
La porosidad está relacionada con la capacidad del cabello para absorber y retener agua y productos.
Un cabello con cutícula muy alterada puede presentar una porosidad elevada y una mayor dificultad para mantener una hidratación equilibrada.
Esto es especialmente importante en cabellos que fueron sometidos a procesos químicos como:
- Decoloraciones.
- Mechas.
- Coloraciones frecuentes.
- Alisados anteriores.
- Permanentes u otros procesos químicos.
La porosidad no debería analizarse de manera aislada, sino como parte de un diagnóstico general de la fibra.
4. Preguntá por los antecedentes químicos
Una de las preguntas más importantes antes de realizar un alisado es:
¿Qué procesos químicos se realizó este cabello anteriormente?
No alcanza con observar el cabello. Es necesario conocer su historial.
Preguntá si la persona se realizó recientemente:
- Decoloraciones.
- Mechas o balayage.
- Tinturas.
- Alisados.
- Tratamientos químicos.
- Permanentes.
- Otros procedimientos que puedan haber sensibilizado la fibra.
También es importante saber cuándo se realizaron estos procesos y si fueron aplicados sobre las mismas zonas.
Un cabello puede tener diferentes niveles de resistencia en raíz, medios y puntas.
5. Prestá especial atención al cabello decolorado
El cabello decolorado merece una evaluación especialmente cuidadosa.
La decoloración puede generar cambios importantes en la estructura de la fibra y reducir su resistencia.
Por eso, si una clienta llega con el cabello decolorado, no debería tomarse la decisión de realizar un alisado únicamente porque visualmente “se ve bien”.
Es fundamental evaluar:
Elasticidad + resistencia + porosidad + antecedentes químicos + estado general de la fibra.
Si existen signos importantes de debilitamiento, puede ser necesario postergar el servicio y priorizar previamente el cuidado y recuperación de la fibra.
6. Revisá las diferentes zonas del cabello
Otro error frecuente es evaluar únicamente una pequeña sección y asumir que todo el cabello se encuentra en las mismas condiciones.
La realidad es que una misma persona puede tener:
- Raíces con buena resistencia.
- Medios sensibilizados.
- Puntas muy procesadas.
- Zonas decoloradas.
- Diferentes antecedentes químicos en cada sector.
Por eso, el diagnóstico debería contemplar las distintas áreas que serán sometidas al procedimiento.
No se debe tomar una decisión sobre todo el cabello basándose únicamente en la zona que se encuentra en mejores condiciones.
7. ¿Cuándo conviene NO realizar un alisado?
No todos los cabellos están preparados para recibir un servicio químico inmediatamente.
Si durante el diagnóstico observás una fibra extremadamente debilitada, con quiebre importante, pérdida marcada de resistencia o una respuesta deficiente durante las pruebas de evaluación, lo más responsable es no avanzar con el procedimiento hasta determinar qué necesita ese cabello.
La prioridad siempre debe ser preservar la integridad de la fibra.
Ser profesional también significa saber cuándo decir:
“Hoy no es recomendable realizar el alisado.”
Una clienta puede estar buscando un resultado inmediato, pero tu trabajo consiste en evaluar si ese resultado puede lograrse sin comprometer innecesariamente la salud del cabello.
¿Qué hacer antes de realizar un alisado?
Antes de comenzar el servicio, realizá una evaluación completa y registrá la información relevante.
Podés seguir este orden:
1. Observación visual
Analizá el aspecto general del cabello.
2. Evaluación al tacto
Prestá atención a textura, aspereza y sensación de la fibra.
3. Evaluación de elasticidad y resistencia
Observá cómo responde el cabello a la manipulación.
4. Análisis de porosidad
Tené en cuenta el comportamiento de la fibra y sus antecedentes.
5. Historial químico
Preguntá qué tratamientos se realizaron y cuándo.
6. Evaluación por zonas
Revisá raíz, medios y puntas, especialmente si existen procesos químicos previos.
7. Selección del servicio
Recién después del diagnóstico determiná si corresponde realizar el alisado y qué procedimiento es adecuado para ese cabello.
El diagnóstico capilar es parte del servicio profesional
Un buen resultado no comienza cuando encendés la plancha.
Comienza mucho antes, durante el diagnóstico.
Aprender a observar el cabello, interpretar sus señales y tomar decisiones según su estado es una de las habilidades fundamentales para cualquier persona que quiera realizar alisados de manera profesional.
No se trata simplemente de aplicar un producto y planchar.
Se trata de entender el cabello antes de trabajarlo.
¿Querés aprender más sobre alisados profesionales?
En Alisados Malú desarrollamos nuestra formación para quienes quieren aprender sobre diagnóstico capilar, selección de productos, técnicas de aplicación, brushing y planchado.
Preguntas frecuentes
¿Todos los cabellos pueden realizarse un alisado?
No necesariamente. Antes de realizar un alisado es importante evaluar el estado de la fibra, su resistencia, elasticidad, porosidad y antecedentes químicos. Si el cabello está demasiado sensibilizado, puede ser necesario postergar el servicio.
¿Se puede realizar un alisado sobre cabello decolorado?
Depende del estado del cabello. La decoloración puede sensibilizar considerablemente la fibra, por lo que es fundamental realizar un diagnóstico completo antes de decidir si se puede realizar el servicio.
¿Por qué es importante conocer los tratamientos anteriores?
Porque los procesos químicos pueden modificar la resistencia y estructura de la fibra. Conocer el historial permite tomar decisiones más adecuadas antes de realizar un nuevo procedimiento.
¿Qué se debe evaluar antes de un alisado?
Entre los principales aspectos se encuentran el estado general del cabello, elasticidad, resistencia, porosidad, antecedentes químicos y diferencias entre las distintas zonas de la fibra.
¿Qué pasa si el cabello no está en condiciones?
Lo más responsable es no realizar el procedimiento en ese momento y evaluar qué necesita el cabello antes de someterlo a un nuevo proceso químico.
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